¿Cómo se siente y cómo ocurre una lesión de Ligamento Cruzado Anterior (LCA)?

3 junio, 2018
Una ruptura de LCA puede sentirse diferente dependiendo del mecanismo que causó el desgarro y el tipo de deporte El 70% de las roturas son sin contacto y el deportista habitualmente está girando con el pie apoyado. Se cree que este estallido se debe al choque de los huesos cuando la parte externa de la rodilla se desliza sobre sí. La persona siente un estallido acompañado o no de ruido y dolor agudo. En general, las lesiones aisladas del ligamento, es decir que no han roto un menisco o otros ligamentos, no tienen problemas para caminar hacia adelante.
¿Por qué ocurren?
Por lo general porque la rodilla se pone una posición biomecánicamente desfavorable y el ligamento no es capaz de soportar las fuerzas puestas en él. Esto puede ser favorecido por la fatiga muscular, cuestiones del terreno, el estrés u otras alteraciones que alteren la propiocepción. por un atleta.
¿Por qué son frecuentes estas lesiones?
Son una de las lesiones de ligamentos de rodilla más comunes. Luego del esguince del ligamento medial el cual a menudo se desgarra y es capaz de curarse por sí solo. Por el contrario la mayoría de las lesiones del LCA no se curan y requieren cirugía.
¿Por qué no cura?
Debido a que no tiene un buen suministro de sangre y se encuentra en el ambiente intraarticular donde hay enzimas que disuelven los coágulos impidiendo iniciar el proceso de cicatrización y la oportunidad de sanar.
¿Para qué sirve?
Es el principal estabilizador de la rodilla evitando que la tibia se deslice hacia adelante en el fémur y también asegurando que la tibia no gire hacia adentro respecto al fémur. Restringiendo cuando el deportista planta su pie y gira o pivotea. Sin el LCA la rodilla se disloca o subluxa, siendo lo más incapacitante de esta lesión para un deportista.
¿En qué consiste la cirugía?
En reemplazar el ligamento por otro ligamento o tendón, que por lo general puede ser del propio cuerpo, sacado de los músculos de la parte posterior del muslo (isquiotibiales) o del tendón rotuliano. Durante la cirugía se hacen túneles en el fémur y la tibia en la posición del ligamento original, se coloca allí el injerto y se fija con diferentes dispositivos.
¿Cómo es el postoperatorio?
Habitualmente son cirugías ambulatoria, con un reposo relativo por 2 semanas, deambulando con asistencia de muletas o bastones. A la semana se sacan los puntos. Comenzando con un proceso de rehabilitación, donde se busca primero desinflamar la rodilla, recuperar la movilidad, comenzar a activar el musculo, luego fortalecer y finalmente reeducar la rodilla para que funcione con el nuevo ligamento.
El retorno deportivo es gradual, se comienza con bicicleta, natación y ejercicios en el agua. Luego empiezan a correr, saltos controlados y hacer gestos deportivos. Entre el cuarto y sexto mes realizan actividades sin restricción, excepto deportes de contacto o que involucren pivoteo. Este tipo de actividades se restringe entre 6 y 12 meses dependiendo no solo del estado físico general del deportista y su pierna. Es necesario esperar que el ligamento injertado una vez adherido al hueso vuelva a ser un tejido vivo. Acelerar la vuelta al deporte de contacto sin que esto ocurra supone un riesgo elevado de ruptura del injerto.