Desgarros musculares: Como prevenirlos y estrategias para acelerar la recuperación.

13 julio, 2015

Las lesiones musculares son una de las lesiones más comunes en el deporte, su incidencia puede variar entre un 10% y un 55% dependiendo el grupo deportivo que estemos analizando. Las lesiones musculares pueden ser causadas de forma directa como son los golpes y las heridas o, lo que es más frecuente, de forma indirecta, que es lo que conocemos como desgarros musculares.
En estos una fuerza de tracción excesiva o una contracción con el músculo estirado sobrepasa las capacidades estructurales del musculo y en consecuencia este se rompe, habitualmente cerca de su unión con el tendón (uniones miotendinosas) que es el sitio más débil.
Si bien todos los músculos pueden desgarrarse, los que lo hacen con mayor frecuencia comparten ciertas características. Son músculos que pasan por 2 articulaciones, que están involucrados en la aceleración o fuerza y que los afecta la fatiga. Los músculos que habitualmente se lesionan son: los isquiotibiales, los gemelos, el recto anterior del muslo, los aductores, etc.
Dentro de los desgarros existen diferentes grados o niveles de lesión: las contracturas musculares donde en realidad no hay lesión de fibras sino un aumento del tono muscular por fatiga, lo que se conoce como “rupturas fibrilares”, que son el grado I, donde hay microlesiones y luego les siguen en gravedad del grado II al IV, que van desde una ruptura mínima de un fascículo dentro de la masa muscular hasta la sección completa de la misma.
Los deportistas entrenados o profesionales habitualmente sufren lesiones grado I o II y deportistas recreacionales u ocasionales pueden presentar lesiones de altos grados.

¿Qué se puede hacer para prevenir los desgarros?

Lo principal para prevenir los desgarros es el entrenamiento, tanto el entrenamiento general como el específico de la actividad que realicemos. Es frecuente ver deportistas que realizan una actividad específica, encontrándose en buen estado físico y ante la práctica de un deporte poco habitual se lesionan.
El entrenamiento debe estar dirigido a varios puntos, en primer lugar el fortalecimiento muscular, a mayor masa muscular esta aumenta su resistencia a las rupturas. En segundo lugar, aumentar la resistencia, la fatiga producida por la acumulación de ácido láctico y otros productos del ejercicio predispone a los desgarros. Por último la elongación, esta prepara al musculo para que no se sobre estire. Se debe tener en cuenta que es imprescindible, antes de iniciar la actividad física de moderada a intensa, el calentamiento precompetitivo.
Existen algunos cuadros clínicos que predisponen a los desgarros musculares como la hipercolesterolemia y las medicaciones para controlar las mismas, ácido úrico elevado, las patologías hepáticas (hepatitis viral, hígado graso o alteraciones del hepatograma), el mal estado bucal y otros problemas metabólicos. Ante lesiones musculares frecuentes se debe prestar especial atención a las mismas.

¿Cómo es el tratamiento de los desgarros musculares?
Ante el diagnostico de una lesión muscular, el que habitualmente se hace por un médico familiarizado con este problema que lo puede confirmar con un estudio por imágenes, ecografía o resonancia magnética, lo habitual es el hielo y reposo por 48 a 72 horas después de ocurrida la lesión. Luego se debe iniciar la fisiokinesio terapia, que consiste en masajes, magnetoterapia, laser, ejercicios de estiramiento y posteriormente comenzar con ejercicios de fuerza progresivos. Puede realizarse bicicleta o trote suave luego de la primera semana, habitualmente. La inmovilización luego de los primeros días puede ser contraproducente para la curación, así mismo no deben ingerirse aintinflamatorios comunes ante una lesión muscular ya que los mismos interfieren con la cicatrización de la misma. Si el dolor es intenso debido a lesiones grandes puede ingerirse paracetamol o derivados débiles de la morfina.
El tiempo de retorno a la actividad deportiva depende fundamentalmente del grado de desgarro, los Grado I habitualmente se recuperan en 7 a 10 días, los Grado II en 20 a 28 días y los grados más graves lo hacen habitualmente en tiempos superiores a 1 mes. Esto es aproximado y depende mucho del musculo afectado, el deporte y la personalidad del deportista.

¿Qué estrategias existen para acortar los tiempos de recuperación?
En deportistas de alto rendimiento y más aún en atletas súper profesionales como futbolista, tenistas, basquetbolistas, etc., en determinados momentos de la competencia un par de días menos de recuperación pueden significar llegar a la competencia para la cual se prepararon toda su vida, una olimpiada, una final de campeonato o un mundial. Sumado al negocio que rodea al deporte, la presencia o no de un deportista puede significar ganar o perder mucho dinero. Esto ha llevado a investigar y desarrollar tratamientos destinados a acortar los tiempos de recuperación.
Actualmente los tratamientos con los que contamos los médicos que estamos en contacto con estos atletas se pueden dividir en: tratamientos farmacológicos que modelan la etapa de cicatrización y en tratamientos biológicos, destinados a acelerar la fase de recuperación de los tejidos.
En cuanto a los tratamientos farmacológicos, sustancias como la suramina y la relaxina, son utilizadas con éxito para inhibir la formación de cicatrices excesivas y débiles, posibilitando una mejor recuperación del tejido muscular.
Los tratamientos biológicos, en contrapartida, potencian la capacidad de cicatrización del tejido muscular. Dentro de estos métodos, lo más utilizado actualmente son los factores de crecimiento plaquetarios o plasma rico en plaquetas y la utilización de cámaras hiperbáricas.
Los factores de crecimiento plaquetarios, son proteínas que se encuentran dentro de las células sanguíneas llamadas plaquetas, destinadas a coagular la sangre e iniciar la reparación de las heridas. Estos factores se encuentran naturalmente en las lesiones musculares, ya que cuando estas ocurren se produce un sangrado inicial que luego forma un hematoma en la zona, allí se concentran dichas proteínas. Estas van a ser las responsables de “llamar” a la zona y activar a las células reparadoras, como son las células madres mesenquimales, las células satélites, macrófagos, etc.
Esta terapéutica consiste en extraer sangre del deportista lesionado y mediante la anticoagulación y centrifugado de la misma se concentran las plaquetas con una pequeña porción de plasma (el componente liquido de la sangre), así se obtiene el Plasma Rico en Plaquetas. Este es inyectado bajo guía ecográfica en la zona del desgarro, aumentando la concentración de los factores plaquetarios y potenciando así la curación. Es importante que el tratamiento se efectué en las primeras 24 a 48 horas de la lesión.

Este tratamiento también puede utilizarse ante desgarros recidivados o mal curados, que por una incorrecta rehabilitación la cicatriz que se formo es defectuosa y predispone a nuevas rupturas en la zona.
La utilización de la cámara hiperbárica consiste en someter al paciente a una fracción muy superior oxigeno de la que naturalmente se dispone en el aire (este tiene un porcentaje de oxigeno del 21%) y a una mayor presión. Se coloca al paciente/deportista por varias horas durante los primeros días post-lesión en una cámara donde se respira oxígeno puro, es decir al 100%. A su vez se le aplica una presión de 3 veces la presión atmosférica (esta presión equivale a estar sumergido a una profundidad de 30 metros en el mar). Con esto se consigue no solo que el oxígeno viaje a los tejidos mediante los glóbulos rojos y la hemoglobina, como lo hace habitualmente, sino disuelto en la sangre. El aumento de la concentración del mismo en los tejidos potencia la reparación del área lesionada y ayuda a eliminar los restos de tejido dañado.
Si bien estas terapéuticas no se indican en la mayoría de los deportistas recreacionales ante desgarros agudos, si se utilizan ante lesiones musculares “complicadas” o recidivadas. Así mismo este potencial regenerativo, especialmente el de los factores de crecimiento plaquetarios, se utiliza para tratar otro tipo de lesiones como son las tendinits, la artrosis, etc.