Dolor de Pierna en el Runner

El Dolor de pierna en los corredores es un problema muy frecuente. Si bien se puede dar en personas que corren diferentes distancias, su frecuencia es inversamente proporcional a la experiencia del corredor. Se calculan 17 lesiones por cada 1000 horas de running en un principiante contra 5 cada 1000 hs en un corredor de 42 km. Las carreras de aventura generan muchas más lesiones independientemente del nivel. De estas lesiones, se calcula que el 35% ocurren en la pierna.

El hecho de que la frecuencia sea mayor en corredores que inician se debe a que el origen, de estas lesiones, está en la falta de adaptación y el sobre uso sobre el miembro inferior. El microtrauma repetido y la concentración de cargas anómalas sobre estructuras músculo tendinosas determina la inflamación y el fallo estructural. A medida que el cuerpo se va adaptando comienza a soportar mejor estas cargas. Por lo que muchas veces las lesiones no se deben a la incapacidad del corredor, sino a la falta de tiempo. Sin embargo ciertas alteraciones biomecánicas en el miembro inferior son determinantes en algunas lesiones.

El origen del dolor de pierna en el corredor puede deberse a más de 15 causas, sin embargo 5 de ellas originan mas del 80% de la problemática. Estas son: las fracturas por estrés, las periostitis tibiales, los síndromes compartimentales inducidos por el ejercicio, los desgarros del soleo y las tendinopatías del Aquiles. Analicemos brevemente cada uno de ellos.

Las fracturas por estrés de tibia se manifiestan con dolor, relativamente puntual sobre el hueso de la pierna. Este dolor si bien puede palparse en reposo, se intensifica al impactar el piso. Su origen se debe a que el metabolismo del hueso, recordemos que el hueso esta en constante formación y reabsorción, se ve sobrepasado por el impacto o microtrauma. Lo que determina que el hueso se reabsorba más rápido de lo que se construye. Al inicio esto se puede manifestar con dolor que se va intensificando con el pasar de los kilómetros, si insistimos el hueso genera una fractura, que habitualmente es incompleta, una especie de fisura, de persistir sobre el dolor el hueso puede partirse completamente. Cuando durante el impacto sentimos dolor puntual en la pierna o el pie que luego de unos días de reposo se vuelve a hacer presente al correr, tenemos que descartar la posibilidad de estar ante una fractura por estrés, es importante consultar en este momento. Insistir puede llevar a empeorar la lesión y estar un mayor tiempo alejado de la actividad. Habitualmente se solicitan radiografías y resonancia para confirmar el diagnostico o descartar otras causas de dolor. Es importante no caer en planes de entrenamiento milagroso, respetar los periodos de recuperación, estar atentos a los cambios de entrenamiento que se produjeron en los días previos a la aparición del dolor y a las fases de carga previas a las carreras de 21 y 42 km. Otro aspecto importante son los estudios de sangre y las alteraciones hormonales, sobre todo en mujeres deportistas que tienen alteración en los ciclos menstruales, ya que son factores de riesgo para generar una lesión de estrés óseo.

Similares síntomas dan las periostitis, que son inflamaciones alrededor del hueso, el periostio es el tejido que recubre los huesos, habitualmente vinculados a la tracción y el acortamiento muscular. Estas son las lesiones mas frecuentes en los corredores. Afortunadamente son benignas y con reposo, masaje, fisioterapia y algunas ortesis o tappings mejoran. Sin embargo, no deben subestimarse ya que pueden evolucionar a la cronicidad dejando al corredor fuera de la actividad y requerir una intervención.

Los sindromes compartimentales inducidos por el ejercicio se presentas como dolores mal definidos en la pierna, que pueden asociase a quemazón u hormigueos. Estos síntomas aparecen en intervalos de tiempo regulares del inicio de la actividad, es decir se dan siempre entre los 15 y 40 minutos de iniciar el entrenamiento aunque este se puede acortar si se intensifica la actividad. Si bien hay diferentes teorías sobre su origen, se sabe que hay un aumento de la presión en 1 o mas de los compartimentos que tiene la pierna, esto origina que disminuyas la irrigación y que se acumule líquido. Este cuadro, cuando se hace presente, obliga a parar y con el tiempo imposibilitan la actividad. Su diagnostico es dificultoso y requiere una alta sospecha del profesional, los estudios por imágenes son negativos habitualmente y para confirmar el diagnostico muchas veces se requiere medir la presión en el compartimento durante el ejercicio. Si bien los cuadros iniciales pueden tratarse con fisioterapia, cuando el cuadro esta instalado habitualmente requieren cirugía.

El soleo junto con los gemelos forman el Tríceps Sural, que es parte de la musculatura de la parte posterior de la pierna. Su función es flexionar hacia abajo el pie, lo mismo que hacen los gemelos, pero solo actúa cuando tenemos la rodilla flexionada. Al ser un músculo que no usamos habitualmente, sus lesiones agudas, frecuentes en algunos deportes y en carreras con desniveles marcados o de aventura, pasan desapercibidas ya que no imposibilitan la actividad. Al igual que cualquier desgarro agudo no tratado la forma en la que va a cicatrizar esta lesión es anómala o también llamada hipertrófica, esto quiere decir que al momento de activar el músculo va a tirar de la cicatriz rompiéndola y generando síntomas. Estos se manifiestan al comienzo con molestias en la cara posterior de la pierna a intervalos regulares de la actividad, habitualmente entre los 30 a 45 minutos, que van empeorando con los meses. A diferencia del síndrome compartimental, el dolor es palpable en el reposo y los estudios muestran la cicatriz y las rerupturas. Habitualmente responden a la fisioterapia, aunque en ocasiones requieren tratamientos invasivos con electrólisis y plasma rico en plaquetas, los cuales ayudan a reformular la cicatriz y acortan los tiempos.

Por último, la tendinopatía de Aquiles se origina por la inflamación crónica y las rupturas dentro del tendón de las cadenas de colágeno, el dolor es puntual y fácil de diagnosticar. Sin embargo, su tratamiento, que se inicia con fisioterapia y ejercicios para estimular el tendón, es largo y tedioso. Muchas veces se debe recurrir a tratamientos invasivos como ondas de choque, electrolisis, plasma rico en plaquetas, los cuales si bien muestran resultados favorables requieren tiempo y combinar más de un tratamiento.

La frecuencia del dolor de pierna en el corredor requiere que tanto el deportista como el profesional de salud estén atentos a cualquier síntoma, sin minimizarlo y menos aun si origino en cambios recientes en la actividad o el entrenamiento. Es imprescindible consultar, aun cuando sean molestias sin llegar al dolor, ya que si bien la mayoría obedecerán a sobrecargas musculares, muchas requerirán estudios de complejidad para descartar lesiones potencialmente graves invalidantes, que nos alejen de la actividad por varios meses. Estar atento a las señales que da el cuerpo durante el entrenamiento ayuda a cumplir las metas.

¡Espero les haya sido útil!

Dr. Ezequiel Santa Coloma