Dolor en el Isquion de un corredor ¿Por qué se ocurre?

Las Isquialgias o entensopatia insercional de los músculos Isquiotibiales se caracterizan por dolor en el extremo superior la cara posterior del muslo, justo debajo del glúteo, es una dolencia que afecta frecuentemente a corredores, aunque la pueden padecer todos los deportistas de carrera, salto y fuerza con el tren inferior. Su incidencia va aumentando a medida que envejecemos y es mas frecuente en el sexo femenino debido a los cambios en el colágeno.

 

 

Si bien puede originarse en un desgarro proximal de los músculos isquiotibiales que pasó desapercibido o no fue tratado correctamente, en la mayoría de los casos es una típica lesión por sobreuso donde la carga de trabajo supera la capacidad de adaptación de la inserción muscular. Esta sobrecarga genera micro lesiones en la inserción muscular que va progresando con el tiempo y los trabajos con carga excéntrica (contraer el musculo cuando se encuentra estirado).

 

Como la mayoría de la problemática vinculada a los tendones, cuando comienza el dolor ya es tarde y el problema esta instalado. Las Isquialgias inician como una molestia postesfuerzo y luego se va agudizando. Inicialmente impide los trabajos de carga y explosión (pasadas, sentadillas, saltos, etc.) y luego se instala de forma permanente hasta impedir o limitar seriamente la actividad. Algunas veces el dolor se irradia por la cara posterior del muslo hasta la rodilla (hueco poplíteo), debido a que el sitio de la lesión se encuentra en intima relación con el Nervio Ciático, irritándolo.

 

Cuando comienzan los síntomas, es importante reformular las cargas del entrenamiento por 6 a 8 semanas, pudiéndose mantener una actividad aeróbica suave a moderada. Comenzar con ejercicios de estiramiento, flexibilidad y trabajos de fortalecimiento de zona media o Core. La fisioterapia, va a incluir el magneto, masaje profundo, estiramiento y trabajos de fuerza progresiva.

 

Si los síntomas persisten o progresan, una vez mas se debe recurrir a terapias invasivas, como ser el Plasma Rico en Plaquetas, las Ondas de Choque, la electrolisis percutánea (MEP), siempre guiada por ecografía, ya que la lesión es pequeña, profunda y cercana a elementos nobles como ser el Nervio Ciático. Sin esa guía la efectividad del tratamiento disminuye considerablemente.

 

¡Espero les haya sido útil!

Dr. Ezequiel Santa Coloma