El cartílago articular provee una superficie de alta resistencia y baja fricción para soportar cargas. Es un tejido con pocas células no tiene inervación ni vascularización y tiene un limitado potencial de cicatrización; que depende de la vitalidad del mantenimiento de una biomecánica normal en el hueso que se encuentra debajo (subcondral). Las lesiones del cartílago articular se producen tanto por una sobrecarga excesiva, un trauma, o por sobrecargas reiteradas de baja magnitud.

Influencias del deporte

Los efectos de la actividad deportiva sobre el cartílago articular aún permanecen poco claros. Los deportes de impacto irregular, súbito, con cargas torsionales, sumado a alteraciones preexistentes de la articulación, serian un factor de riesgo para el desarrollo de la osteoartrosis. En contrapartida actividades moderadas, atraumáticas con articulaciones normales no parecen tener riesgo de desarrollar cambios degenerativos. El correr, en niveles de actividad moderados, no incrementaría el riesgo de osteoartrosis, en ausencia de traumatismo o alteraciones anatómicas.

Sin embargo debemos tener en cuenta que al aplicar una carga al cartílago, este expulsa agua y disminuye su altura. Cuando se la retira, recupera el agua. En una carrera de 30 minutos a un ritmo medio (4 minutos 20 segundos el kilómetro) el pie impacta con el suelo aproximadamente unas 5000 veces. Se debe tener en cuenta que el valor de cada impacto del pie sobre el suelo es de 2 a 5 veces el peso de nuestro cuerpo. Corredores de elite, de pista o de campo, presentan 3 veces más probabilidades de desarrollar cambios degenerativos en la cadera que la población general.

La máxima prevalencia de artrosis de rodilla está vinculada a futbolistas profesionales, teniendo 5 veces más probabilidades de desarrollar artrosis que la población general. Aun excluyendo los jugadores que tuvieron lesiones graves en la rodilla, esta población presenta un riesgo aumentado de artrosis.

Existen diferentes grados de lesión del cartílago articular, basados en la profundidad y tamaño de la lesión, el potencial de reparación y su pronóstico a largo plazo. En la rodilla las lesiones del cartílago articular frecuentemente están vinculadas a otras lesiones. Como la lesión del Ligamento cruzado.

Los síntomas

La sintomatología más común de la lesión de cartílago es el dolor, que puede ser de origen mecánico (aparece en el movimiento y desaparece con el reposo), que se origina por la sobrecarga e inflamación debido a la disminución de la capacidad del cartílago para absorber la carga. El dolor puede tener un origen inflamatorio, permanente y poco influenciado por el reposo, que se genera por la irritación sinovial debido a los mediadores inflamatorios que libera el cartílago.

Este tipo de lesiones además pueden presentar: hinchazón, vacilación con caída, inestabilidad, bloqueo o pseudo bloqueo rotuliano. Estos síntomas que pueden ser de difícil identificación por el paciente. La repercusión funcional habitualmente se traduce en dolor al caminar, correr, bajar o subir escaleras o Posición de sentado o cuclillas prolongado.

Tratamientos

Los tratamientos de las lesiones del cartílago articular pueden dividirse en tratamiento quirúrgicos y no quirúrgicos.

Dentro de estos últimos es muy popular la utilización de antiinflamatorios no esteroides, basado en su acción sobre la COX-2. Por lo que su uso esta ligada al manejo de los síntomas de la osteoartritis, no existiendo evidencia de que alteren su evolución o sean protectores del cartílago (condroprotectores). El American Collage of Rheumatology recomienda solamente la utilización de acetaminofen (paracetamol) para el tratamiento de esta patología.

Otro medicamento ampliamente difundido es la glucosamina, una aminoazucar que sirve de sustrato para la síntesis de glucosaminoglicanos y proteoglicanos que componen el cartílago. Lo cual se traduce en un aumento en la producción de ácido hialurónico y el aumento de la cantidad de agua dentro del tejido. Los resultados de los estudios control en general son beneficiosos. Está demostrado su efecto beneficioso. Así como su efectividad retrasando la progresión de la artrosis y aliviando los síntomas.

El Ácido hialurónico es otro medicamento muy difundido, que contribuye naturalmente a la lubricación articular, amortigua la carga y tendría propiedades analgésicas y anti-inflamatorias dentro del líquido sinovial. En la osteoartritis el peso molecular y concentración intrarticular del mismo se encuentran francamente disminuidos.

La administración intraarticular (infiltración) de ácido hialurónico tendría efecto anti-inflamatorio, analgésico, anabólico y potencialmente condroprotectivo. Este último estaría relacionado con su influencia sobre el metabolismo de las células del cartílago (condorcitos).

El uso del plasma rico en plaquetas (PRP) ha captado en los últimos años el interés de toda la ortopedia en general. Las plaquetas, células anucleadas de la sangre, contienen en su interior gránulos con proteínas de gran potencial biológico para la reparación de los tejidos. El PRP sólo puede obtenerse mediante la extracción de sangre y la anticoagulación de las mismas mediante la adición de citrato de calcio a la sangre entera el cual mediante la liberación del calcio iónico se inhibe la cascada de la coagulación. La sangre anticoagulada es centrifugada separando así los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, el plasma y las plaquetas La obtención y concentración de estas y su vehiculización hasta los sitios lesionados mediante la infilitración es lo que posibilita los fenómenos curativos del PRP. Las lesiones del cartílago articular, las enfermedades articulares degenerativas y el uso del PRP representan uno de los temas investigación más activos. El mecanismo de acción no se encuentra del todo aclarado pero generaría un aumento los proteoglicanos y la síntesis de colágeno tipo II, con disminución de la degradación del cartílago. También induce la proliferación de condrocitos, inducen la secreción de ácido hialurónico, proporcionando un medio homeostático para la reparación de los tejidos dentro de la articulación.

Finalmente dentro de los tratamientos no quirúrgicos para el cartílago se encuentra la utilización de células madres , aunque la utilización de estas células con gran potencial de reparación aún se encuentra en fases de desarrollo y la obtención y cultivo de estas es costoso; el centrifugado y obtención de estas células mediante la punción del hueso iliaco (pelvis) es actualmente posible y accesible. Comprobándose en estudios preliminares que estas células mezcladas con el plasma sanguíneo tienen potencial de regeneración de tejidos aun mayor que el PRP. Tanto las células madres como el PRP pueden usarse en combinación con procedimientos quirúrgicos.

Tratamientos quirurgicos

Los resultados de los tratamiento artroscópicos de las lesiones condrales tienen un buen pronóstico en el contexto de pacientes con síntomas: de inicio súbito, por sobrecarga mecánica, lesiones vinculados a mecanismos de torsión, con adecuada alineación de los miembros o asociadas a lesiones meniscales recientes o cuerpos libres intraarticulares. En contrapartida las lesiones debidas injurias crónicas, con mala alineación, pérdida de la interlinea articular o rupturas meniscales degenerativas, no presentan tan buenos resultados si se utiliza la artroscopía como método aislado.

Los tratamientos artroscópicos aceptados en la actualidad son: la microfractura, el transporte osteocondral autólogo, la implantación de condorcitos autólogos y la colocación de microartroplastias.

Las microfracturas tiene aplicación en defectos osteocondrales pequeños y medianos, en lesiones con cartílago inestable y hueso subcondral subyacente con cambios degenerativos. Siempre en articulaciones con correcto eje mecánico o en combinación con una corrección del mismo. Es una técnica relativamente simple, que consiste en remover el cartílago lastimado y realizar perforaciones de 2 – 4 mm. de profundidad. Esta técnica permite la formación de fibrocartílago en el lugar de la lesión, de propiedades estructurales y biomecánicas inferiores al cartílago hialino pero eficiente.

El transporte Osteocondral o Mosaicoplastia consiste en la toma de cilindros de cartílago y hueso subcondral, de porciones de la articulación sin carga, que luego son implantados en los lugares de la lesión. Los sitios donantes son rellenados con fibrocartílago. El cartílago trasplantado conserva las propiedades del cartílago hialino, pese a la posibilidad de afectar la viabilidad de los condorcitos como resultado de la impactación traumática del injerto y un area de muerte celular en el borde del cilindro trasplantado. Las principales limitaciones de esta técnica son que el área a trasplantar, debe ser menor a 4 cm2, por la limitación del área donante. La necesidad de colocar los injertos respetando la convexidad y respetando la altura entre el injerto y la superficie articular. Por ultimo presenta una alta tasas de reoperaciones, secundarias a complicaciones del injerto, en pacientes con osteoartrosis y grandes lesiones trasplantadas.

El trasplante autólogo de condrocitos así como la implantación de células madres ambos obtenidos del propio paciente, cultivados en laboratorio y vueltos a implantar en el defecto de cartílago mediante un parche biológico o sintético parecen ser hoy la solución más adecuada para las lesiones del cartílago hialino, logrando un tejido similar al cartilago original sin un límite de sitio donante. Sin embargo la diversidad de resultados publicados y el alto costo, hacen que esta técnica hoy no pueda ser masivamente empleada.

Por ultimo en cuanto a las intervenciones miniinsivas, se encuentran las microartroplastias. Pequeñas estructuras de metal y polietileno que reemplazan defectos focales de cartílago tanto en la rodilla como el hombro, el tobillo, etc. Su fundamento es crear una superficie articular que transmita eficientemente la carga al hueso que se encuentra debajo de la articulación con baja fricción y alta duración.

Estos implantes que aparecieron en los últimos años han ofrecido una solución a los defectos de cartílago tanto en las superficies de carga de la rodilla como en la articulación de la rótula con el fémur, que han fracaso con tratamiento biológicos, ya sean microfracturas o trasplante osteocondral. Los buenos resultados que reportan al corto y mediano plazo son alentadores, sin embargo la falta de seguimiento a largo plazo aun lo deja como tratamiento alternativo ante el fracaso de otros tratamientos probados.

Pese a los avances de la biología celular, la farmacológica y de las diferentes técnicas quirúrgicas; las lesiones condrales continúan siendo un problema para el cirujano y el paciente, sobre todo en los casos de pacientes jóvenes. Las diferentes técnicas ofrecen diversos resultados, aunque la mayoría son alentadores al corto plazo, no contamos con demasiados resultados a largo plazo que permitan al médico sentarse frente al paciente asegurándole que el tratamiento que se le va a realizar por la lesión del cartílago no va a tener secuelas ni va a evolucionar a la artrosis.