Me luxe (disloqué) el hombro. ¿Voy a tener consecuencias?

16 noviembre, 2018

La luxación o dislocación es la perdida de la congruencia articular, donde los huesos que
conforman una articulación pierden su relación anatómica. La articulación que más
frecuentemente se luxa es el hombro. Esto se debe a su anatomía única que le permite un gran
rango de movilidad, pero que a su vez la hace especialmente vulnerable a fuerzas externas.
Mas aun las personas con laxitud articular son aun mas propensos a este tipo de lesiones.

 

Cuando ocurre una luxación de hombro, hay dolor, inflamación y lesión de los tejidos. La articulación debe ser puesta en su lugar (reducida) lo antes posible por personas idóneas e inmovilizado. Se deben realizar estudios por imágenes (radiografías y resonancia magnética) para evaluar que estructuras se lesionaron, qué consecuencias puede haber a futuro y como
tratarlas. El tratamiento depende de varios factores: el primero es la edad, cuanto mas joven las chances de que la luxación o inestabilidad se vuelva recidivante (que se salga continuamente y ante movimiento mínimos) aumenta. En mayores de 35-40 años que se luxan por primera vez la chance que esto se vuelva crónico es menor al 50%, mientras que en
menores de 20 años el porcentaje puede superar el 90%.

 

La actividad física es otra variable importante, lógicamente deportes de colisión (donde el objetivo del juego es golpear al rival) como el rugby tienen mas riesgo que deportes de contacto como el futbol, si la persona realiza deportes sin contacto, el riesgo baja considerablemente.

 

El tercer punto a tener en cuenta es el grado de lesión de las estructuras articulares al momento
de la luxación, para esto son imprescindibles las imágenes. En casi todos los casos si la cabeza
del humero se salió de lugar y perdió contacto con la glena (parte del omoplato que articula
con el humero) algo se rompió, más aún a mayor cantidad de episodios la probabilidad de
haber dañado estructuras es mayor. Los elementos que habitualmente se lesionan son la
capsula articular, el labrum o fibrocartílago glenoideo (una especie de menisco del hombro que
contribuye con la estabilidad articular) y la cabeza del humero. La magnitud de la lesión de
estos elementos nos hace pensar en que esa articulación ha quedado mas o menos vulnerable.
Si la luxación de hace recidivante, la lesión puede llegar a desgastar el hueso aumentando
seriamente la inestabilidad articular.

Como ultima variable también se tiene en cuenta la laxitud articular propia de la persona y
cuantos episodios tuvo la persona. Con todos estos elementos se define cual es el tratamiento
ideal para ese hombro.

 

En un extremo vamos a tener un jugador de rugby de 18 años quien tiene una altísima chance
de que ese hombro se salga todo el tiempo y por otro lado un corredor de más de 40 años que
tuvo un trauma y que las chances que esto le vuelva a ocurrir son bajas. En pacientes de alto
riesgo, la conducta es realizar una intervención quirúrgica ante el primer episodio de luxación,
esto se define basado en la evidencia de que esto casi seguro va a volver a ocurrir y que en la
medida que siga ocurriendo el daño va a ser mayor, así como el tiempo fuera de actividad y y
las chances de fracasar con una intervención. En pacientes de riesgo moderado, se puede
intentar la rehabilitación y el retorno a la actividad normal, si ocurre nuevamente a luxación
probablemente sea conveniente realizar una nueva intervención. En pacientes de bajo riesgo
una buena rehabilitación habitualmente pone fin al problema.

En cuanto a que intervención realizar, si esta fuese necesaria, existe algún grado de
controversia entre los especialistas. En pacientes de mediano y bajo riesgo que necesiten una
intervención, la mayoría opina que con una intervención artroscópica que busque reparar las
estructuras dañadas, se logran muy buenos a excelentes resultados. Sin embargo, la
intervención artroscópica pierde efectividad en pacientes de alto riesgo, que tienen una alta
probabilidad de recidiva postquirúrgica (que vuelva a salirse después de la intervención), en
algunos pacientes esta puede ser de un 30 – 50 %. En estos pacientes la tendencia es, al igual
que en pacientes que presenten defecto de hueso, realizar una técnica abierta colocando una
pastilla de hueso en la glena para estabilizar la articulación, una técnica vieja, pero altamente
efectiva, que hace unos años fue dejada de lado por el auge de la cirugía artroscópica pero que
en los últimos tiempos se ha vuelto a utilizar en pacientes de riesgo.

 

¡Espero les haya sido útil!

Dr. Ezequiel Santa Coloma