¿Por qué se produce una Necrosis en el hueso?

La Necrosis Ósea Avascular es una enfermedad del hueso trabecular, que se origina por una
interrupción del aporte sanguíneo. El hueso, al igual que todos los tejidos del cuerpo necesita
del oxígeno para vivir, si este no llega, a través de la sangre, las células del hueso encargadas
de mantener y remodelar el hueso mueren.

 

El hueso esta compuesto por una estructura mineral que se encuentra constantemente en
reparación para adaptarse a las fuerzas. Sin las células el hueso sometido a cargas
consecuencia de la actividad comienza a sufrir microfracturas, colapso, inflamación alrededor
del área afectada y cuando está en relación con el cartílago este sufre y puede afectarse.

 

Los factores que predisponen a la necrosis son el elevado consumo de alcohol, el uso de
corticoides o anabólicos esteroides, enfermedades de la sangre (enfermedad de Gaucher,
Anemia Falciforme, etc.), tratamientos con radioterapia y obviamente todos los factores de
riesgo cardiovascular (colesterol, hipertensión, etc). Además alteraciones mecánicas como
desejes y cirugías previas y traumatismos con luxación de a articulación también favorecen la
necrosis.

 

 

Las principales articulaciones afectadas son lógicamente la rodilla, la cadera y el tobillo; ya que
son las principales articulaciones de carga. Afecta a personas entre los 30 y 65 años y los
síntomas se inician con dolor, que inicialmente se dan después de la actividad, que luego se
transforma en un dolor constante que muchas veces se agudiza en el reposo por la noche.
Luego el hueso puede comenzar a fracturarse, colapsar y afectar al cartílago articular,
originando a mediano o a largo plazo una destrucción de la articulación, artrosis ( ver post
https://ezequielsantacoloma.com.ar/artrosis-de-cadera-y-rodilla-que-opciones-tenemos-y-
cuando-es-tiempo-de-cambiar/ ) .

 

El desafío de esta patología es el diagnostico inicial, ya que muchas veces es mal diagnosticada
como síndromes meniscales, artrosis incipiente u otras patologías articulares, especialmente
en la rodilla, lo que empeora muchas veces la evolución de esta enfermedad. El tratamiento
inicial, una vez hecho el diagnostico, es el reposo y la descarga. Puede optarse por hacer una
descompresión del hueso, perforarlo, especialmente si la lesión es grande y sintomática. Esto
alivia el dolor y ayuda a revascularizar la zona. Luego de perforarlo se puede rellenar el hueso
con sustituto óseo y concentrado celular de medula ósea lo que acelera el proceso de
reparación ósea. Luego de la intervención hay que hacer descarga, habitualmente con muletas
y la recuperación final demora 3 a 4 meses.

 

 

¡Espero les haya sido útil!

 

Dr. Ezequiel Santa Coloma