¿Qué hacer con una Tendinopatía Rotuliana?

La tendinopatía o tendinitis rotuliana, como comúnmente se la llama, es la patología tendinosa mas frecuente. Afecta habitualmente deportistas por debajo de los 45 años y si bien hace años se la relacionaba con los deportes de salto (en inglés aún se la llama Rodilla de Saltador), con los cambios de entrenamiento, que incluyen sentadillas y saltos en la gran mayoría de las preparaciones físicas, la tendinopatía rotuliana se ha convertido en una “epidemia” para los traumatólogos.

 

Esta enfermedad del tendón se origina por una combinación de factores: biomecánicos, anatómicos, tipo de actividad física, particularidades genéticas a las que se suma muchas veces errores de entrenamiento. La suma de estos factores propios de cada persona y el sobreuso generan la lesión del tendón.

 

 

El tendón básicamente esta conformado por cadenas largas de colágeno que actúan a modo de resorte trasmitiendo la fuerza generada por el cuádriceps desde la rotula a la pierna. En el sobre esfuerzo continuo el colágeno se va rompiendo y el cuerpo intenta cicatrizarlo, pero el tendón es un tejido con un metabolismo bajo y pocas células (podríamos decir que es “perezoso” a la hora de curar), por lo que se va formando una cicatriz que no tiene la fuerza del colágeno original. Como en este punto aun no hay dolor, el tendón se sigue rompiendo y cicatrizando de forma defectuosa ya que el deportista continua con su actividad. Cuando aparece el dolor habitualmente el daño estructural del tendón es muy significativo.

¿Qué hacer entonces cuando aparece el dolor? Se evalúa la biomecánica del paciente, tratando de encontrar factores predisponentes corregibles, como ser: movilidad articular, estabilidad de la zona media y gestos deportivos, se suspende o limita la actividad que desencadeno la enfermedad y se indica un plan de fortalecimiento adecuando las cargas y los ejercicios a cada persona. Habitualmente luego de las 6 semanas 2/3 de los pacientes vuelven a la actividad sin dolor, aun cuando las alteraciones del tendón tardan mucho tiempo en reparase.

 

Si los ejercicios no resultan efectivos hay que indicar tratamientos más agresivos, siempre en el contexto de la rehabilitación. Dentro de estos tratamientos esta demostrada la efectividad de las ondas de choque y del Plasma Rico en Plaquetas. Tratamientos como la Electrolisis percutánea, las células madre, los concentrados de medula ósea o la Proloterapia cuentan con menos respaldo científico aun cuando puedan resultar efectivas solas o en combinación con otros. Las terapéuticas a indicar, su ejecución y la progresión de las mismas, deben estar a cargo de un profesional con experiencia en el manejo de las tendinopatías, ya que no existe un consenso mundialmente aceptado para este problema. En el caso de realizar infiltraciones con Plasma Rico en Plaquetas u otras sustancias es imprescindible realizarlas con guía ecográfica para maximizar su efectividad.

 

Habitualmente con estos tratamientos más de un 90% de los pacientes mejoran los síntomas, aun cuando los cambios en el tendón puedan persistir por largo tiempo. En las personas donde la sintomatología no mejora luego de 6 a 12 meses o ante características particulares del tendón o patología articular concomitante, 1/3 de estos pacientes presentan lesiones en el cartílago de la rótula, la última opción es considerar una intervención quirúrgica.

 

 

Antiguamente las cirugías sobre el tendón rotuliano implicaban abrir la vaina del tendón y “lastimarlo” o rasparlo para estimularlo a que cicatrice. Este tipo de intervenciones no solo tenían un bajo índice de satisfacción por parte del paciente (lo que indica claramente que no eran muy útiles), sino que no parecen abordar el problema correctamente, ya que las lesiones del tendón se producen desde la articulación, es decir desde la cara profunda del tendón, que es la parte enferma que necesita ser resecada. Además, la parte inferior de la rotula muchas veces interviene en la generación y el mantenimiento de estas.

 

Actualmente de necesitar una intervención esta se hace mediante cirugía artroscópica asistida con ecografía. Con esta técnica se reseca solamente la parte enferma del tendón, así como el polo inferior de la rótula, además de poder evaluar el cartílago articular, cuestiones que, con la cirugía tradicional o abierta, no pueden atenderse. Al final de la cirugía el tendón se infiltra con alguna sustancia biológica (Plasma Rico en plaquetas, células madre o concentrado de medula ósea) a fin de estimular su reparación.

 

La tendinopatía rotuliana que no responde al tratamiento kinésico inicial (refractaria) es una de las patologías mas desafiantes que enfrentamos los Traumatólogos relacionados al deporte. Su resolución requiere un manejo integral de los factores predisponentes, así como la modificación de algunos gestos deportivos y la instauración criteriosa de los tratamientos agresivos. Ante el fracaso de estas terapéuticas la cirugía artroscópica eco asistida es el último recurso.

 

¡Espero les haya sido útil!

Dr. Ezequiel Santa Coloma