¿Qué implica la lesión del ligamento cruzado en la rodilla de un niño/a?

Cualquier lesión ósea o articular en un niño se vive con gran angustia e incertidumbre por parte de los padres, la familia y el entorno cercano. El principal temor, pasado el momento de la lesión, son las posibles secuelas que puedan quedarle y si va a estar limitado para realizar actividad física en el futuro.

 

Las lesiones ligamentarías de rodilla en los niños, que antes eran situaciones aisladas, se han vuelto mas frecuentes. Esto es debido a la participación en deportes competitivos desde edades tempranas, con mayor exigencia y rigor de entrenamiento. Así mismo el aumento de la participación de las niñas, quienes tienen mayor predisposición a la lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), en deportes como el futbol y el básquet ha incrementado notablemente esta lesión.

 

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) en un niño tiene muy pocos elementos en común con la lesión en un adulto. La lesión completa de un LCA en un adulto supone una estructura lastimada que no va a recuperarse, dejando una articulación inestable que va a limitar la práctica deportiva y predisponer a la artrosis.

 

En el niño/a la capacidad de recuperación de los tejidos es totalmente diferente, por lo tanto, las estrategias de terapéuticas también lo son. Existe muchas veces ante arrancamiento del ligamento la posibilidad de inmovilizar o reinsertar el mismo. Otros elementos a tener en cuenta, a la hora de definir el mejor tratamiento son: el desarrollo físico, el crecimiento óseo, la alineación de los miembros inferiores y las lesiones asociadas en los estudios por imágenes que pudieran condicionar el futuro de esa rodilla. Con todos estos elementos, sumados al examen físico y el dialogo con los padres, se piensa en la mejor opción de tratamiento.

 

Desafortunadamente en algunas situaciones la reparación del ligamento no es posible, por lo que esa estructura tiene que ser reemplazada (plástica) tal como se hace en un adulto. El esperar al desarrollo del niño/a y la madurez ósea, puede plantearse en niños muy pequeños y en estados iniciales del desarrollo, aunque los estudios indican que diferir la cirugía en rodillas inestables aumenta el riesgo de lesiones articulares (meniscos y cartílago) que comprometen el futuro de la rodilla.

 

 

Definir una cirugía a corto plazo, si bien implica algunos riesgos, puede ser la mejor opción. Al igual que en el adulto, se hace de manera artroscópica y requiere un tejido que reemplace al ligamento original, pero las técnicas se modifican con el objetivo de no tocar, o hacerlo de la manera menos traumática, los cartílagos de crecimiento. Pueden realizarse cirugías transitorias, en niños pequeños, que proveer estabilidad hasta la madurez esquelética para luego pasar a intervenciones definitivas o pueden hacerse cirugías definitivas.

 

Mas allá de los riesgos habituales y el estrés que supone la experiencia de pasar por un quirófano, realizar una cirugía en un niño con inmadurez esquelética, implica la posibilidad de un cierre prematuro del cartílago de crecimiento. Lo cual puede condicionar el crecimiento de ese miembro. Es de gran importancia no solo ver el estado de los cartílagos antes de la intervención, sino el seguimiento periódico mediante radiografías. Si bien, con la técnica adecuada, la posibilidad de que ocurra un cierre prematuro del cartílago de crecimiento es ínfima, de ser detectada esta situación va a requerir una nueva intervención, muchas veces de la mano del Ortopedista Infantil.

 

El retorno deportivo en el niño luego de una intervención es mas lento que en el adulto, no por cuestiones biológicas, sino porque el control muscular en el niño, así como el apego a las diferentes etapas de la rehabilitación es mucho más complejo, por lo que la vuelta al deporte habitualmente se da después del año.

 

Mas allá de la situación angustiante de la lesión en la rodilla de un niño/a y más aun si ésta deriva en una intervención, debemos pensar que una vida deportiva plena y una articulación saludable a futuro son posibles.

 

¡Espero les haya sido útil!

Dr. Ezequiel Santa Coloma