¿Qué son y Por qué se producen las tendinitis?

13 julio, 2015

Habitualmente cuando se habla de “tendinitis” se las asocia a inflamación, esto es lo primero que tenemos que aclarar. Estas enfermedades como son la tendinitis rotuliana, la epicondilitis o codo de tenista, la fascitis plantar, la tendinitis de manguito rotador, tendinitis de Aquiles, etc. No son patologías inflamatorias, sino por el contrario son patologías crónicas degenerativas que afectan la inserción de los tendones.
A pesar de ubicarse en diferentes regiones del cuerpo y afectar a diferentes deportistas o pacientes, la gran mayoría tiene un origen común, el sobreuso. Este puede deberse a un esfuerzo repetitivo, puede ser un gesto deportivo o una actividad laboral o a un esfuerzo mayor de manera aislada, levantar una carga excesiva por ejemplo.

Los tendones son tejidos elásticos compuestos principalmente por cadenas largas de colágeno que conectan las unidades motoras, los músculos, a los brazos de palanca, los huesos. Este tejido tiene poca cantidad de células y mala irrigación, en consecuencia un pobre aporte de oxígeno. Lo que determina una baja actividad metabólica de este tejido. Por lo que todos los procesos relacionados a los tendones, crecimiento, reparación, curación, van a ser muy lentos.

El objetivo es intentar reparar la lesión, pero en gran porcentaje de los casos este proceso “cicatrizal” fracasa y se detiene.

El sobreuso determina la ruptura de las cadenas largas de colágeno que forman el tendón, al romperse las mismas se liberan mediadores químicos que impulsan la llegada de células y determinan cambios en el tendón, las cadenas largas de colágeno son remplazadas por cadenas cortas y otras moléculas. El objetivo es intentar reparar la lesión, pero en gran porcentaje de los casos este proceso “cicatrizal” fracasa y se detiene. Originando las tendinitis o como correctamente deben llamarse TENDINOSIS o TENDINOPATIAS, ya que como mencionamos anteriormente no son patologías inflamatorias.
Los cambios químicos que se producen en el sitio de lesión junto con la llegada de terminales nerviosas y vasos “anómalos” son los responsables del dolor en las tendinopatías, pero cuando este aparece, el problema ya está instalado.
Muchas de las tendinopatías interrumpiendo el sobreuso y dejadas a su evolución natural logran curar, pero lo hacen en periodos superiores a los 12 a 18 meses. Estos tiempos no son compatibles con pacientes laborales, ni con deportistas, mucho menos aun si se trata de atletas profesionales. Por lo que una vez que aparece el dolor requieren la participación activa por parte del médico y del kinesiólogo, a fin de acortar los tiempos de recuperación.

Como siempre lo fundamental con las enfermedades que tienden a la cronicidad es prevenirlas, corrigiendo gestos y alteraciones mecánicas. Si el dolor ya esta instalado se deben identificar causas predisponentes, el gesto que origino el problema, alteraciones mecánicas, problemas de calzado o variaciones en el objeto que participa del gesto deportivo. Además se deben estudiar problemas metabólicos como pueden ser: colesterol, triglicéridos, ácido úrico, medicamentos, alteraciones hepáticas, etc. Siempre se deben solicitar estudios por imágenes, Rx., resonancia magnética, ecografía, etc.
La rehabilitación se inicia una vez identificado el problema y descartados algunos diagnósticos diferenciales. Esta consiste en ejercicios de fortalecimiento, elongación, magnetoterapia, etc. De no conseguir una respuesta positiva, aliviar el dolor, se pasa a tratamientos “más agresivos” como ser las ondas de choque, infiltración con terapias biológicas, microelectrólisis percutánea, etc. La cirugía es un recurso final e infrecuente. Si bien todas tienen diferentes fundamentos, el objetivo común es sacar el dolor mediante la reactivación del proceso cicatrizal detenido, estimulando la formación de nuevas cadenas de colágeno, posibilitando así al tendón que recupere su estructura.
Sin embargo siempre se debe tener en cuenta que ante patologías referidas a los tendones su evolución es lenta, propia de sus características metabólicas, por lo que requieren paciencia y comprensión tanto por parte del paciente como del equipo tratante.