¿Se puede salvar un Ligamento Cruzado Roto?

Por las características anatómicas del ligamento cruzado anterior (LCA) cuando sufre una
ruptura completa o parcial es muy difícil que cicatrice por si mismo. Esto obedece a su
ubicación intraarticular, rodeado por la membrana y bañado por el liquido sinovial, que
atentan contra los principales mecanismos de reparación de los tejidos. Mas aun la exigencia
biomecánica constante a la que es exigida esta estructura aun al caminar, hace que no logre
recuperarse aun cuando las rupturas son parciales.

 

Sabemos que en personas activas, ante lesiones de esta estructura, dejar la rodilla inestable no
es una opción en la mayoría de los casos. Esto no solo les dificultaría la práctica
deportiva, sino que, por el mal funcionamiento de la articulación, otras estructuras
fundamentales como ser el cartílago y los meniscos se van a ir deteriorando con el tiempo
condenado a la articulación a la degeneración artrósica [Ver Post Artrosis].

 


Si bien se han ensayado varias técnicas de reparación del LCA con el fin de conservarlo, hasta
los últimos años, la opción ante la ruptura del LCA era recambiarlo mediante un injerto [ver
post LCA]. Recientemente se han ensayado técnicas de reparación con super suturas con el
avance de la medicina regenerativa [ver post].

 

En rupturas parciales con poca inestabilidad (es decir que conservan un porcentaje importante
de fibras del ligamento nativo), existe la posibilidad de infiltrar directamente el ligamento con
Plasma Rico en Plaquetas o con Concentrado de Médula Ósea, esto se puede hacer mediante
artroscopia o asistida con ecógrafo o intensificador de imágenes dependiendo el caso.

 

En algunas rupturas completas se puede ensayar la reparación artroscópica mediante suturas,
ya sea reinsertando alguno de los cabos a su anclaje óseo o reparando intrasustancia. Se
protege la reparación con suturas de alta resistencia y finalmente se infiltra el ligamento con
Concentrado de Médula Ósea. El postoperatorio requiere la utilización de férula por 4 a 6
semanas, seguido por una rehabilitación de 2 a 4 meses. Si bien esta técnica se encuentra
validada y en pleno desarrollo, debe tomarse como un intento por salvar la estructura original.
Si fracasa se debe recurrir a la técnica convencional de reemplazo del ligamento con injerto
(plástica ligamentaría).

 

¡Espero les haya sido útil!

 

Dr. Ezequiel Santa Coloma